Queridos amigos y amigas del Club de la Prensa:
Agradezco desde la distancia el reconocimiento que me han entregado,
además es un honor el recibir un premio que lleve por nombre a una de las
personas que más han afectado mi existencia, mi vida personal, matrimonial,
laboral y espiritual, me refiero al Padre Hurtado.

Pero les quiero decir que los premios siempre me incomodan ya que uno es
un eslabón más en los lugares donde sirve, hoy en América Solidaria por
ejemplo hay más de 50 jóvenes profesionales que se encuentran trabajando
en los lugares de mayor marginación de nuestro continente y yo no estoy ahí,
lo mismo en el Centro de Integración del Deficitario Visual-CIDEVI donde 60 adultos ciegos y 20 niños sordo-ciegos todos los días son acompañados por
un grupo de educadoras y profesionales que se la juegan por incluirlos en la
sociedad desde sus propias riquezas, yo no soy ciego ni educador…en esos
y en tantos otros lugares que me ha tocado participar o que hoy participo hay
gente espectacular, silenciosa, profesionales brillantes que mueven almas,
voluntades e inteligencias ignoradas o castigadas, y que de allí –como diría
Alberto Hurtado- brillan diamantes preciosos. Para todas y todos ellos va en
realidad este reconocimiento.

Les pido a todos disculpas por no poder estar allí presente, sin embargo quien
me representa es mi amada esposa Lorena con la que hemos formado un rica
familia de seis hijos y con ella he realizado este caminar desde que éramos
unos atrevidos jóvenes universitarios, que no mediamos riesgos y que nos
gozábamos en el servicio a los demás, siempre confiando que el Señor no nos
dejaría ni nos soltaría de su mano cuando nos entregáramos con excelencia
profesional y gratuitamente a quienes más lo requieren, los más excluidos,
discriminados y maltratados de la sociedad…y así ha sido, podemos ambos dar
fe en estos más de 30 años juntos, además los más pobres han sido nuestros
auténticos maestros…ella tiene un valor superior al mío y ese es el de su
anonimato, lejos de las luces, de la prensa, pero muy cercana a la gente, a la
vida diaria, a nuestros hijos y a las mujeres de El Castillo en La Pintana…que
bueno que sea ella quien lo reciba!

Los medios de comunicación, la labor de los profesionales que trabajan en
ellos, en particular la de los periodistas, es fundamental para romper con 2
los muros sociales, culturales, religiosos y económicos que hemos edificado
para separarnos, segregarnos, no vernos ni conocernos, no querernos y
respetarnos.

En efecto cada palabra, las imágenes, los titulares, la rigurosidad y profundidad
en la investigación periodística, la postura y manera de referirnos a las
personas, familias y comunidades excluidas, afectan a toda la sociedad, sus
miradas, sus relaciones y luego las acciones que se toman en relación a esta
realidad. Muchos de sus colegas no creen en esto, minimizan su impacto
y en ocasiones me llaman fundamentalista por mis observaciones…yo veo
diariamente no solo en Chile sino que en todo el continente los grandes efectos
positivos de sus trabajos y también los desastrosos impactos negativos de
algunos de ellos.

La libertad de ustedes también puede ser cooptada por el mercado, por el
dinero, por el poder y por la ambición desmedida de influir, buenos equipos
de investigación periodística pueden guardar silencio acerca de los daños que
provocan grupos que los financian, buenos profesionales de su área pueden
ser cómplices de injusticias garrafales y evidentes, que al final de cuentas no
las muestran y las silencian, o si algunos lo han hecho prefieren la vía mediocre
del sensacionalismo más que aquella profunda de la investigación, de la
rigurosidad y del aporte profesional, que requiere mucho trabajo.

En este último punto quiero detenerme brevemente ya que hay una corriente
creciente de periodistas que participan de esto y que se justifican públicamente
señalando que su labor es sólo denunciar y no resolver ni colaborar, sin
importar si esto cuenta o no con una mirada integral de las personas y de la
realidad, si afecta o no la dignidad de quienes están involucrados, si daña el
trato igualitario al cual deberíamos apostar, o si termina por levantar sospechas
sobre programas, acciones y servicios que comprenden a cientos de personas
que no pueden ser juzgadas globalmente por un episodio específico…son
periodistas, programas o reportajes mediocres, sin profundidad, sin miradas
globales, sin investigación real, al parecer guiados más por las luces del éxito
de la audiencia que por el interés real de abrir nuevos espacios de justicia,
solidaridad y promoción social. Nos están haciendo daño.

Desarrollar una comunidad en la que reconozcamos la dignidad mutua, que
nos veamos efectivamente como iguales y nos tratemos con respeto es un
buen camino para medir palabras, imágenes y titulares en la prensa, esto –
como diría Alberto Hurtado- implica dar vida en cada uno a un ‘sentido social’
lo que en palabras de él es: “aquella cualidad que nos mueve a interesarnos
por los demás… quien tiene sentido social comprende perfectamente que todas
sus acciones repercuten en los demás hombres”.

Gracias a todos ustedes por este reconocimiento, que como siempre es
inmerecido ya que somos muchos y muchas los implicados en esta tarea todos
los días, muchos y muchas de ustedes y de sus equipos que ponen inteligencia
y amor en lo que hacen, por lo que es un premio con un fuerte aroma colectivo.
No nos dejemos avasallar por el pesimismo y la desesperanza, como digo
siempre ‘mientras más difícil mejor ya que significa que más necesario somos
allí donde estamos’

Muchas gracias!!!
Benito Baranda

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