Felipe Cubillos fue un emprendedor social en toda la extensión del concepto. Escuchar cómo relacionaba su audacia en el mar con el “Desafío Levantemos Chile” caló hondo e inspiró a muchas personas.
El año 2010 quedará indeleble en la memoria colectiva del país. Se iniciaba el año del Bicentenario, pero el “27F” cambió el escenario y el accionar de miles de chilenos. Sin duda, el terremoto puso a prueba nuestra capacidad como sociedad y como país, enfrentándonos a uno de los peores desastres naturales en la historia moderna de Chile. Ante este escenario, trágico, el ánimo solidario, la voluntad, pero sobre todo el rápido accionar de miles de chilenos, puso de manifiesto el espíritu emprendedor que requirió y sigue requiriendo Chile. Si bien hay muchas tareas por hacer, los emprendedores, en toda la extensión del concepto fueron y siguen siendo pilar fundamental en la recuperación del país.

Entre estos hombres y mujeres solidarios estaba Felipe Cubillos Sigall. Un emprendedor, -en toda la extensión del concepto- y, sin duda, un tremendo emprendedor social . La pasión y destreza de Felipe Cubillos relatando sus travesías a bordo del yate Desafío Cabo de Hornos, y cómo relacionaba su audacia como navegante con su gran iniciativa, el “Desafío Levantemos Chile”, sin duda caló hondo en muchos.
Recuerdo cuando en noviembre del 2010 le otorgamos el Premio de Periodismo “Alberto Hurtado Cruchaga” que resalta la Responsabilidad Social. En aquella ocasión con su singular estilo nos convidó a sumarnos a lo que él definía como la “iniciativa fascinante” de ayudar a miles de personas que lo habían perdido todo.
Mark Twain escribió unas hermosas palabras que reflejan el espíritu de todo emprendedor y que calzan perfecto con el espíritu de hombre de mar que era Felipe:
“En veinte años estarás más decepcionado acerca de las cosas que no hiciste que por aquellas que hiciste. Suelta las amarras. Navega lejos de puerto seguro. Captura los vientos a favor en tus travesías. Explora. Sueña. Descubre.”
Felipe Cubillos está seguramente navegando en aguas más tranquilas, pero nos dejó su enorme legado y un desafío aún más grande: ante toda adversidad, todos podemos seguir levantado Chile y hacer de este país un mejor lugar para vivir.

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